4 Razónes para no usar el castigo físico con nuestros hijos

Dentro de nuestras estrategias para enseñar e inculcar disciplina, respeto, reglas y límites a nuestros hijos hemos establecido el castigo físico como un recurso normal de última instancia. Pero realmente es tan funcional y beneficioso como creemos?

En primer lugar debemos preguntarnos ¿que es la disciplina? Pues es un conjunto de conocimientos, reglas, autocontrol y autodeterminación para el funcionamiento de una persona en sociedad. En este sentido el niño resulta siendo un discípulo o aprendiz de dichas reglas y los padres los maestros. La búsqueda de obediencia ciega, sin entender realmente el sentido de las reglas resulta irracional para los niños y termina confundiéndolos y enseñándoles a obedecer sin cuestionar.

El castigo físico como estrategia de corrección conductual ha resultado altamente ineficaz y con consecuencias negativas en los niños a corto y largo plazo. Pero que es el castigo físico? Como lo describe Strauss en 1994, el castigo físico es el “uso de la fuerza física con la intención de causar a un niño una experiencia dolorosa pero no de lesión, con el fin de corregir o controlar el comportamiento del niño.” Es decir que lo que se busca es moldear el comportamiento del niño hacia lo que los padres consideran apropiado para su desempeño en sociedad. Esta estrategia resulta altamente ineficaz y a continuación verás las consecuencias que tiene en nuestros niños.

  1. Daños en estructuras cerebrales evidentes:

Se ha observado que los golpes en los niños, provenientes de personas con un vínculo afectivo cercano, causan daños en estructuras que son importantes para el procesamiento de las emociones, la memoria y el aprendizaje, así como en la interconexión de los hemisferios. Las estructuras mas afectadas son la amígdala, el hipocampo y el cuerpo calloso.

  1. Alteraciones en el autoconcepto.

Al ser el castigo físico un acto de imposición de poder y sometimiento del niño, este experimenta sentimientos de humillación e indefensión. Estos sentimientos prolongados pueden llevar a la disminución de la autoestima y la autoeficacia. El niño se siente menospreciado e incapaz de enfrentar problemas, lo cual lo lleva a no creer en sus capacidades y sentirse insuficiente para llenar las expectativas de sus padres.

  1. Alteraciones emocionales.

Al experimentar una autoestima baja y la incapacidad de cumplir con las expectativas de los demás, el adolescente que ha sido corregido con castigo físico puede llegar a sufrir de depresiones. Siendo la adolescencia un momento abrumador y de búsqueda de sentido, una depresión es especialmente delicada. Se ha encontrado una correlación directa entre el castigo físico y el suicido y conductas autolesivas en adolescentes.

  1. Problemas de adaptación social

Existen muchos efectos del castigo físico en las relaciones sociales y la adaptación a la comunidad a largo plazo. Al no comprender porque lo que está haciendo va contra las reglas y como se debe comportar adecuadamente, el niño no logra asimilar las normas morales y reglas sociales que debe acatar y termina por dos caminos. En primer lugar acata las normas por miedo de las consecuencias y no por el sentido de estas y subsecuentemente no cuestiona lo que se pide de el, o desarrolla conductas antisociales por la incapacidad de comprender y acatar las reglas, y generar respeto genuino por la autoridad.

Por otro lado las relaciones familiares se ven altamente afectadas, el niño no respeta genuinamente a los padres y asocia emociones de miedo, ansiedad y rabia en contra de ellos por lo cual termina evitando por miedo a los papas.

Por último hay que resaltar que las relaciones de violencia y de correcciones agresivas se ven reflejadas intergeneracionalmente, es decir que los niños que fueron castigados físicamente tienen una alta probabilidad de repetir las mismas conductas en sus propios hijos o hasta con las parejas, familiares o amigos.

 Entre las correcciones que se han observado que llevan a este tipo de consecuencias no solamente se encuentra el castigo físico, las estrategias humillantes, los gritos y las correcciones basadas en el aislamiento social pueden generar los mismos efectos que los golpes.

 Para buscar estrategias que reemplacen el castigo físico siempre recuerda seguir 4 principios. Si en nuestras correcciones cumplimos con estos 4 principios estamos dándole al niño respeto, autoestima, confianza en sí mismo y en nosotros

 Ejemplo: Todo lo que exigimos lo debemos cumplir nosotros mismo

Respeto: Como cualquier persona ellos son portadores de respeto

Escucha: Intentar comprender que necesita y quiere el niño, esto lo hace sentir valorado

Consecuencias: Todos los actos deben tener consecuencias, los límites y reglas no deben    ser rotas

 Estos 4 principios son fundamentales para mantener a nuestros hijos mental y emocionalmente sanos y fuertes. Recuerda que nosotros somos el modelo a seguir de nuestros hijos.

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